El pan de cada día

  • 25g levadura
  • 50cm3 agua tibia
  • 1 cdita azucar
  • 1 cda harina 0000
  • 1 huevo
  • 1 cda esencia vainilla
  • Ralladura limón y naranja
  • 30g manteca...
Así aparecía la pizarra del taller de panadería del Hogar Belén, en Paraná, un día martes de la semana pasada... Gracias a la colaboración entre la OPJ de la capital entrerriana y la ADL Cáritas-Focsiv, hace unos meses se está desarrollando en dicho hogar un curso de capacitación para jóvenes que sueñan con ser los futuros panaderos de la ciudad.

Ya escribimos sobre la colaboración continua entre estas dos instituciones locales que trabajan buscando el desarrollo de nuestra comunidad a través de la inclusión social.
La trayectoria de la OPJ como organización se caracteriza por brindar a la sociedad servicios que puedan otorgar igualdad de oportunidades a los jóvenes, permitiendoles alcanzar conocimientos que les garanticen una formación integral, que les pueda abrir nuevas puertas en el mercado laboral. Para que encuentren sus proyectos de vida y se dignifiquen a través del trabajo. Y promoviendo además en ellos la constante inquietud de perfeccionamiento.

Con el curso de capacitación en “Panadería y pastelería”, la capacitadora quiere lograr que los cursantes aprendan las competencias técnicas que tiene que poseer un buen ayudante de panadería: al ser un auxiliar del maestro panadero, debe saber desarrollar las distintas etapas de la elaboración del pan y sus derivados (amasar, armar, estibar y hornear) así como también seleccionar las materias primas a utilizar en cada tarea, acondicionar el lugar de trabajo, la higiene y el orden del equipamiento y demás utensilios.

Más en detalle, las competencias específicas que se quieren alcanzar:
- acondicionar el lugar de trabajo, utilizar, limpiar y ordenar las máquinas y utensilios, teniendo en cuenta los conocimientos sobre su función y el manejo adecuado, antes y después de la elaboración del pan y sus derivados;
- pesar y dosificar cada uno de los productos e ingredientes, respetando la medida y recetas para la elaboración del pan y subproductos;
- cortar, bollar, armar y estibar el pan y productos afines, respetando los tiempos de la masa y técnicas de fabricación;
- cocinar, decorar y presentar el pan y subproductos afines, teniendo en cuenta los requerimientos del horno, las normas de estética y calidad.
Aparte, se trabajan junto a los alumnos costos de materia prima y precios de venta, pues muchos de ellos muestran interés en la comercialización de los productos. Así como, día a día, se evidencia la importancia de la honestidad en la elaboración, las leyes de seguridad e higiene alimentaria, la responsabilidad y presentación de los productos.

El programa del curso prevé la capacitación en la elaboración de los siguientes productos:
Pan artesanal de mesa; baguette, mignones y francés ; prepizas, fugazzas y focaccia; bizcochos, especiales y suizos; masa golpeada y su aplicación; panes de leche ; facturas de grasa; pan de salvado; roscas de pascua-reyes; malteadas de sésamo; bizcochuelos rellenos; alfajores de maicena; hojaldre y sus aplicaciones; tarta hojaldrada de manzanas; madrileños; pasta brisa y tartas frutales; lemon pie; tarta de ricota; torta sacher; rogel; alfajores marplatenses; chips y bollos mediterráneos; tarteletas; masas finas; masas secas; budines; pan dulce; masa philo y strudel de manzanas; bombones artesanales; facturas de confitería; orange pie; brownies.

Los alumnos participan con auténtico entusiasmo a la capacitación, cumpliendo en tiempo y forma con el proceso de preparación previa a la elaboración (higiene del lugar del trabajo y pesado de los ingredientes) y con la elaboración propiamente dicha: tiempo de horneado, terminación final, presentación del producto terminado, higiene final del lugar de trabajo. Clase tras clase se trabaja con las distintas técnicas y diversidad de materias primas, para el logro de la excelencia en los productos. Además se realizan degustaciones en el taller fomentando la autocrítica de los distintos productos elaborados en cuanto a sabores y presentación.

Durante este trayecto los cursantes han recibido las visitas de algunas personas de la OPJ y de la ADL, quienes han participado de las clases pudiendo evaluar el buen nivel e interés de los alumnos.Se destaca que ya en pasado, en el marco de otros programas, la OPJ de Paraná capacitó a adolescentes de ambos sexos en talleres de panadería y cocina, en los que además de capacitarlos para una salida laboral se los asesoraba sobre derechos, nutrición, psicología, violencia etc. a través de talleres ocasionales atendidos por profesionales.

Lana con valor

La región centro-norte de Entre Ríos es la principal zona de producción de ganado ovino de la provincia, donde se concentra aproximadamente el 80% de la existencia de ganado lanar. Esto ha hecho que exista una tradición en lo que respecta a la utilización de la lana de manera artesanal, con producción de hilos y prendas tejidas con lana hilada a mano, generalmente para satisfacer las demandas familiares. Aún persiste la enseñanza de padres a hijos de estas técnicas, realizadas fundamentalmente por las mujeres como actividades complementarias de las tareas hogareñas. Pero estas actividades son desarrolladas de modo aislado entre los artesanos.

A partir de la idea de establecer una vinculación comercial entre grupos de hilanderas artesanales de la localidad de San José de Feliciano y talleres de tejido de Paraná, la ADL Cáritas-FOCSIV ha impulsado la conformación de una mesa de instituciones para llevar a cabo el proyecto de una experiencia social y económica más ambiciosa: organizar el desarrollo de la cadena productiva de la lana – hilada y tejida artesanalmente – tratando de organizar los diferentes eslabones de la misma. “La mesa” está conformada por: ADL y Cáritas, INTI, Ministerio de Trabajo de la Nación, INTA, Secretaría de Producción de la Provincia, Consejo Empresario de Entre Ríos, Programa Social Agropecuario, Museo y Mercado Provincial de Artesanías, municipalidades locales.
Objetivo fundamental del proyecto "Cadena de Valor de la Lana" es obtener una mejor rentabilidad de cada una de las etapas del proceso productivo. Generando así una mejora en los ingresos y en la calidad de vida de aquellas personas dedicadas a la tarea de hilado – en particular – y a los otros eslabones de la cadena. Teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos se trata de actividades complementarias para ayudar a la economía de subsistencia en hogares de personas de pocos recursos.

En la región centro-norte de la provincia, zona elegida para llevar a cabo esta intervención, se han desarrollado reuniones con hilanderas y tejedoras, capacitaciones en hilado y tejido artesanal, talleres de teñido de fibras con tintes naturales. Hasta lograr que los grupos se complementen entre ellos, pués las tejedoras de Paraná utilizan hilos producidos por las hilanderas de Feliciano. En la medida que el sistema funcione y se vaya consolidando, se irán incorporando otras localidades de los departamentos de Paraná, La Paz, Feliciano y Federal, de manera de poder ampliar la cantidad de personas involucradas, el volumen de fibras a disposición y la diversificación productiva.

El grupo meta a alcanzar directamente por este proyecto es de 230 personas en los distintos departamentos, pero se espera influir sobre un universo de 1800 a 2000 personas, que se verán involucrados en forma indirecta. La concreción comercial de esta idea apunta al mercado cercano constituido por el circuito turístico termal entrerriano (visitado por 600.000 personas cada año), que incluye las localidades de Chajarí, Federación, Concordia, Colón, La Paz y María Grande.

Para lograr todo esto, la mesa trabaja a la formulación de protocolos de calidad y producción, organización del financiamiento y abastecimiento continuo de las materias primas (a través de un Banco de Insumos Estratégicos y un fondo rotativo), promoción de la especialización de los productores, desarrollo de productos singulares y rentables sin que se pierda la creatividad individual de cada artesano, y sobre todo a la generación de dinámicas conglomerantes. De hecho, bajo el lema “es una cuestión de manos y de palabra”, toda la cadena ha sido pensada como una “fábrica a cielo abierto”, cuya cohesión está basada en la recreación de un pacto social que tiene como principal valor la palabra empeñada y se manifiesta en el cumplimiento de los compromisos productivos, comerciales y financieros.

Todo el proyecto se vincula con la experiencia similar que se viene desarrollando hace años en la región noroeste de la provincia de Córdoba, en la zona del Valle de Punilla. Y que se fundamenta en valores éticos y conceptos fundamentales de la economía solidaria, como la dignidad del trabajo y el precio justo.


La Paz, polo textil

El Complejo Textil Argentino atravesó durante la mayor parte de la década de los noventa y los comienzos del nuevo milenio por su mayor crisis en más de cincuenta años, con caída de la demanda interna, el empleo y el salario real. Hace diez años funcionaba en La Paz una importante fábrica textil, la Ángelo Paolo, dando trabajo a cientos de paceños. Cuando la misma quebró, muchísimas personas – en su mayoría mujeres – quedaron sin trabajo y sus familias tuvieron que enfrentar un periodo dificil durante la grave crisis económica nacional. Hoy en día alrededor de 130 de ellas siguen trabajando en talleres de costura o en las dos cooperativas textiles locales, aunque en condiciones no muy favorables con respecto a la relación horas de trabajo/honorarios recibidos. Cabe destacar que ambas cooperativas trabajan para las más importantes marcas de ropa a nivel nacional e internacional, ya que las costureras están altamente capacitadas en sus tareas específicas.

La ADL La Paz, junto con otras instituciones locales, evaluó la conveniencia de aunar esfuerzos para llevar a cabo en la ciudad un proyecto textil integral, que incluyera a todas aquellas personas que históricamente se vieron involucradas en el tema por haber trabajado en la ex-fábrica. Principal objetivo de este proyecto es entonces la reinserción laboral e inclusión social de las ex-trabajadoras de la Ángelo Paolo que actualmente no están trabajando. Se considera que esa masa de gente especializada, ese caudal de capacitación y conocimiento que quedaron instalados luego de la quiebra de la fábrica constituye para la ciudad un activo muy importante que puede ser la base para, en futuro, transformar a La Paz en un polo de confección para terceros. Donde funcionen un número cada vez más amplio de talleres profesionales asociados entre ellos, generando una red.
El concepto de calidad ya está instalado, y ésto es un valor. Pero, por otro lado, la formación específica de muchas costureras - que siempre estuvieron desarrollando solamente una parte del proceso productivo industrial - es a su vez un problema. Para lograr el desarrollo indicado hace falta entonces más capacitación técnica para poder trabajar en talleres profesionales, y otros elementos fundamentales que agregan valor al producto, cuales el diseño y las estratégias de comercialización.

Gracias a la colaboración entre la ADL La Paz, la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU) y un grupo de estudiantes de la carrera de Técnicas de Administración de Empresas de la UADER, se está llevando a cabo una encuesta para relevar – a través de entrevistas y compilación de formularios – la situación actual de los ex trabajadores del rubro textil, ocupados en otra actividad o desocupados, los actuales trabajadores relacionados con dicha actividad, pequeños talleres y cooperativas de la localidad. Con el fin de evaluar las potencialidades de desarrollo sustentable de La Paz como polo de confección textil, en el marco de un “Programa Empresa Responsable” llevado adelante en forma conjunta entre las distintas instituciones involucradas: Consejo Empresario de Entre Ríos, UCU, Asociación Educacionista “La Fraternidad”, ADL Cáritas-Focsiv, APER (Asociación Promoción Económica Regional), Secretaría de Producción de la Municipalidad, Centro Comercial, Cooperativa Textil La Paz.

Para dicha encuesta se cuenta con los alumnos de la UADER de La Paz y con una ventanilla de consulta que funciona en la oficina de la ADL local, donde las personas relacionadas con el sector que no hayan sido entrevistadas pueden completar la encuesta. Los objetivos del relevamiento son:
  • determinar las características generales del capital humano orientado a la actividad textil y el grado de desarrollo del mismo;
  • describir las competencias socioproductivas de los agentes e instituciones con impacto en uno de los perfiles productivos básicos del territorio de La Paz.
Con los datos recabados se formulará el proyecto de desarrollo del polo textil de La Paz, a través del aprovechamiento de la capacidad de la mano de obra calificada de la zona. Las instituciones acompañarán con sus equipos interdisciplinarios, en el objetivo de agregar valor a lo que ya se sabe hacer. Además se está buscando la forma de recuperar las maquinas industriales en desuso, a través de la capacitación de técnicos reparadores y de la colaboración con la Universidad Técnica Nacional (UTN). Finalmente se apunta a involucrar más instituciones (CFI, Ministerio de Trabajo y Ministerio de Desarrollo, INTI con su programa “Empresas Recuperadas”, centros de capacitación privados) y traer a La Paz testimonios de relevantes experiencias externas.

Cerámicas “Las Piedras”

Desde siempre, y en todo el país, Cáritas trabaja apoyando microemprendimientos de los más distintos rubros productivos. Hoy queremos contar la experiencia del taller de cerámica “Las Piedras”, que se lleva a cabo en un barrio de la ciudad de Paraná.

Hace algunos años la empresa Movicom – ahora convertida en Movistar – con la colaboración de la Fundación Conciencia, desarrolló un programa de consolidación, asistencia, promoción y fortalecimiento laboral en el ámbito de actuación de la escuela N° 19 María Rosa Balbarrey, orientado a disminuir la deserción escolar a través de herramientas que permitan a los padres de los alumnos concurrentes una alternativa de trabajo frente a la desocupación. Para que de esta manera los niños no se vean obligados a realizar labores de cualquier tipo no concurriendo a la escuela.

Hoy el lugar de la Fundación Conciencia lo ha tomado Cáritas La Loma, quien continúa los vínculos con la Fundación Movistar. En el marco del programa original, específicamente el taller de cerámica tenía una población beneficiaria de aproximadamente treinta familias, que con el transcurrir del tiempo fue disminuyendo.
Actualmente las familias beneficiarias que siguen sosteniendo el proyecto son apenas dos, que pero a su vez dictan cursos de capacitación para 48 jóvenes y niños divididos en dos grupos coordinados por las capacitadoras del taller, Viviana y Mariana. Se trata de dos grupos heterogéneos, de chicos y chicas, cuyas edades oscilan entre los cinco y dieciocho años. Los mayores aportan a su vez mano de obra calificada a trabajos para ventas y exposiciones en ferias.

Objetivos generales de este programa son:
  • consolidar las actividades del taller en el marco de la contención del núcleo familiar alrededor de una tarea redituable monetariamente;
  • asistir técnicamente y económicamente a las familias involucradas de manera tal que el proyecto pueda arraigarse en una metodología de trabajo;
  • promover la inserción de los productos en nuevos mercados por medio de estratégias de marketing y management adecuadas;
  • fortalecer los vínculos internos para reforzar los lazos con la comunidad, de modo tal que el denominador común del emprendimiento sea el mejoramiento de la actividad artesanal en todos sus aspectos.
En mayo de 2006 se sumaron al taller de cerámica nuevos integrantes que colaboraron en el sostenimiento del proyecto: una nueva capacitadora en cerámica, una encargada para las cuestiones de marketing e imagen y un contador.
Se re-plantearon entonces las actividades del año del taller, se realizó una planificación de participación en ferias y otros eventos, se incorporó material gráfico de difusión como tarjetas personales y volantes para la vía pública. Además se creó, para agilizar y favorecer los pedidos, una dirección de correo electrónico: ceramicalaspiedras@yahoo.com.ar.
Se lleva finalmente un registro fotográfico para poder visualizar los avances, mejoramiento en las terminaciones, incorporación de nuevos esmaltes o nuevas formas, etc.

Este proyecto ofrece múltiples expectativas para las familias que lo llevan adelante y para aquellas que se incorporen a la formación y capacitación: éstas van desde lo económico hasta lo que tiene que ver con lo estrictamente social y su inclusión en un esquema integral de mejoramiento de la calidad de vida.
La igualdad de oportunidades genera cambios en los planos evolutivos del núcleo familiar, lo que se traduce en mejores condiciones afectivas, materiales, humanas y de vinculación con la comunidad. No se deben descartar así mismo los lazos que articulan el trabajo con el sistema de contención social de los barrios, que permiten estrechar esfuerzos y aunar logros.

El taller de cerámica “Las Piedras” está ubicado en el barrio que lleva el mismo nombre (Las Piedras), en calle Juan Baez 1650 de la ciudad de Paraná.

Un “banquito” para los sueños de todos

Lucro, garantía prendaria o hipotecaria, solvencia económica, desconfianza, requisitos legales no son palabras que se puedan escuchar durante las reuniones de los jóvenes integrantes de la Asociación Civil FORMAR, de Paraná. Ellos, como otros, constataron que más de 20 años de políticas neoliberales en el país y en nuestras regiones han generado el aumento alarmante de excluidos del sistema socioeconómico. Sin embargo, excluidos y empobrecidos buscan otras formas de sustento de modo autónomo o con el apoyo de una variedad de organizaciones sociales. Tratan así de enfrentarse con la falta de condiciones para realizar socialmente el potencial productivo de su principal recurso: el trabajo.

Desde hace años en Entre Ríos opera un “banquito” capaz de impulsar el protagonismo y la autonomía de estas personas, a través de la promoción de sus propias habilidades y saberes que generan trabajo digno, dejando de lado todo tipo de asistencialismo y dependencia. Con una línea similar al sistema del “Grameen Bank” del economista y premio Nobel Mohammad Yunus, la experiencia argentina del “Banco Popular de la Buena Fé” es llevada a cabo mediante ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) con fondos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en 18 provincias, como modalidad del componente “Fondos solidarios” del Plan Nacional “Manos a la obra”. Se viene realizando desde el 2002 con el objetivo de provocar la mejora de la calidad de vida de los sectores excluidos, de forma progresiva y con total protagonismo de los mismos. Y promoviendo una economía alternativa al modelo neoliberal dominante que ha generado exclusión y pobreza.

FORMAR lleva a cabo la actividad del Banco en Paraná, y es la Organización Provincial designada por el Ministerio y encargada de coordinar a los distintos “banquitos” locales (así llamados cariñosamente por sus promotores) activos en numerosas localidades entrerrianas. Contacta y evalúa las organizaciones locales que presenta al Ministerio de Desarrollo Social y a las que luego transfiere los fondos para la implementación de los bancos en territorios focalizados como La Paz, Victoria, Nogoyá, Bovril, Cerrito, Hasenkamp, Puerto Curtiembre, Piedras Blancas, San Gustavo...
Los bancos funcionan en sedes de organizaciones comunitarias en los barrios más vulnerables. El acompañamiento de los grupos es llevado a cabo por los “promotores”, quienes son capacitados para tal fin por FORMAR. Estos promotores se ocupan de realizar la convocatoria, acompañar la conformación de los grupos y evaluar sus proyectos, identificar problemas y caminos de solución junto a ellos durante reuniones semanales con los grupos de beneficiarios, recaudar las cuotas.

¿Cómo funciona el banquito entrerriano?
El Banco otorga pequeños préstamos de dinero a personas que por su situación de pobreza no pueden acceder al sistema de crédito bancario tradicional, y necesitan de un apoyo para desarrollar su trabajo o auto-empleo, realizar una idea de emprendimiento, progresar y seguir adelante. Se financian entonces proyectos que se inician o que ya estén en marcha.
Para acceder al Banco hay que presentarse en grupo: cada integrante con su propio proyecto productivo o emprendimiento. Los préstamos son individuales, pero la garantía necesaria para la devolución del préstamo es “solidaria”, constituida por las personas que conforman el grupo y sus relaciones. Cada integrante evalúa y aprueba el proyecto de los otros miembros y garantiza el pago de su cuota. No hay papeles para respaldar el otorgamiento del crédito: la palabra empeñada dada por cada grupo sale como garante de cada uno de sus miembros. El sistema de reembolso es muy simple: préstamos renovables cuya devolución se realiza en pequeñas cuotas semanales. El primer préstamo entonces, hasta $500, se devuelve durante los 6 meses posteriores, en 24 cuotas semanales sin intereses. Cumpliendo con la devolución y con el desarrollo del grupo se puede acceder a “re-créditos”, con un interés del 2%.
Un coordinador se hace cargo de la capacitación inicial de cada grupo, orientando los emprendimientos, brindando asesoramiento y ayudando a los emprendedores en la evaluación de costos, ganancias, pérdidas, riesgos, dificultades, etc. Concluida esta capacitación inicial, el grupo desarrolla una semana de entrenamiento con otro coordinador. Elige además un nombre para identificarse, un coordinador o coordinadora, y decide el orden escalonado del cobro del microcrédito. Cada integrante a la hora de cobrar el préstamo hace su aporte para constituir un “fondo de ahorro grupal”.
La entrega del crédito y la devolución por parte del grupo se realizan en los “centros” donde los grupos se reúnen, no sólo para devolver las cuotas correspondientes sino también para capacitarse, compartir problemas y dificultades, renovar las ideas de los propios emprendimientos.

Existen actualmente en todo el país más de 400 bancos populares. El banco entrerriano tiene un índice de devolución de más del 80%: a pesar de las dificultades, la gente cumple y devuelve. Y cabe destacar el rol de la mujer: más del 90% de los pequeños emprendedores que acceden a los préstamos y participan de la vida del Banco son mujeres.
Es evidente, entonces, que la actividad llevada a cabo por el Banco de la Buena Fé promueve una mayor participación social y política de los beneficiarios y contribuye al fortalecimiento del tejido social en las siguientes dimensiones relacionales:
- entre los sectores populares (destinatarios y protagonistas del proceso);
- entre los sectores populares y las organizaciones comunitarias participantes;
- entre los sectores populares y el Estado.

Para más información: formarong@yahoo.com.ar

Tramando vidas

En los últimos meses del 2006 la Agencia de Desarrollo Local Cáritas-Focsiv de Paraná y el Hogar Belén de la OPJ (Orientación Para la Jóven) han organizado un curso de telar para dar continuidad a los talleres gratuitos que se venían desarrollando en dicho hogar en el marco del Programa Nacional de Inclusión Juvenil “Incluir”, organizado por la Dirección Nacional de Juventud (DINAJU) en colaboración con organizaciones no gubernamentales de todo el país.
El curso estaba destinado a un grupo de madres solteras del hogar, aunque no tardó en abrirse a otras jóvenes, y hubo también un chico cursante. Cuando el Programa “Incluir” iba a terminar, fueron los mismos cursantes, con el apoyo de la OPJ, a solicitar a la ADL la continuación de las actividades. De hecho, los 15 jóvenes entre 18 y 25 años que participaron de esta capacitación siempre mostraron mucho entusiasmo y ganas de aprender, ya que a través del aprendizaje del telar tuvieron la posibilidad de conocerse mejor y capacitarse en un oficio.

La motivación por seguir sosteniendo la capacitación de este oficio como la inquietud de lograr un espacio de “pertenencia” permanente en el Hogar fundamentaron esta propuesta. Los jóvenes integrados en el Programa “Incluir” eran en su mayoría
sin trabajo, madres solas o con muchos niños, en general sin contar con estudios secundarios completos y con pocas oportunidades de progreso formal en cuanto a estudios.
Ya que algunas de las cursantes no tenían con quien dejar sus hijos, la capacitadora consiguió una persona que los cuidaba y entretenía mientras las madres aprendían. Algunos niños nacieron durante los meses del curso, pero las chicas siguieron yendo a las capacitaciones.

Según las palabras de la capacitadora Alejandra Asensio – quien eligió el titulo del curso: “
Tramando vidas” – “el telar es una oportunidad para capacitarse y ayudar a tramar un nuevo contexto para ellos mismos, por eso insistimos en valorar estos espacios de pertenencia e identidad como también aportar ideas y derivación de trabajos específicos en relación al telar”. El bienestar psicofísico, el aumento de autoestima, el desarrollo de creatividad como el fortalecimiento de los lazos sociales y educación en el trabajo fueron los ejes de esta experiencia.
Los objetivos del curso fueron:
  • profundizar los conocimientos adquiridos en cuanto a telar de dos movimientos;
  • afianzar las técnicas y los procedimientos de los trabajos artesanales para que los jóvenes se desempeñen con autonomía y autogestionen sus proyectos;
  • desarrollar en los cursantes la capacidad de responsabilidad frente a su propia capacitación y proyecto de vida como puntapié inicial de cualquier actividad de emprendimiento productivo.
Entre otras actividades, los participantes visitaron el Museo Provincial de Artesanías – para integrar y ampliar su conocimiento textil artesanal – y en colaboración con la Biblioteca Popular Colibrí leyeron textos relacionados al mundo textil en diversas culturas de nuestro país. Algunos encuentros se realizaron a través de dinámicas grupales lúdicas o recreativas, y en diciembre los chicos realizaron una exposición de cierre del curso, con sus propios trabajos.

Este taller se configuró entonces no solamente como un taller de capacitación en telar sino como un lugar de contención para unos jóvenes la mayoría de los cuales viven situaciones dificiles.
Una vez más, Cáritas reconoce el valor del trabajo conjunto entre la ADL y la OPJ, una organización cuya profesionalidad y compromiso social merece ser resaltado. Con el Hogar Belén disponen en Paraná de un espacio físico para la organización de cursos y talleres, así como en otras localidades. Lamentablemente los recursos a disposición no son suficientes para cubrir todos los gastos que la organización de un curso requiere, en concepto de insumos y honorarios de los capacitadores. La OPJ siempre está abierta a las auditorías externas que quieran conocer su forma de trabajar y averiguar la seriedad de la misma. Además, un curso organizado con dicha organización nunca es solamente una capacitación en oficios, sino que siempre se integra con actividades complementarias de carácter social que tienen a que ver con la inclusión y los derechos de las jóvenes mujeres.

Consensuando políticas para el desarrollo rural

El pasado 26 de julio en Paraná se llevó a cabo – en la sede del Área Desarrollo Rural de la Provincia – la reunión constitutiva del “Consejo Provincial de Políticas para el Desarrollo Rural”, con la convocatoria de organismos del Estado, organizaciones de productores y no gubernamentales que tienen entre sus objetivos el desarrollo rural. El Consejo es presidido por la Secretaría de Producción del Gobierno de la Provincia. Durante el encuentro han sido presentados los integrantes, los antecedentes y los objetivos del mismo.

Entre Ríos es la provincia argentina con más pobladores rurales, es decir con
mayor densidad de población rural a nivel nacional. Por eso las instituciones públicas entrerrianas han decidido formalizar su compromiso para trabajar juntas, con el objetivo de consensuar las políticas públicas en materia de desarrollo rural y no dañar el pequeño productor llevando adelante programas no coordinados entre ellos.

Uno de los objetivos fundamentales de la Secretaría de Producción es lograr la
participación de pequeños productores y trabajadores rurales en este ámbito de discusión, por lo cual se ha convocado a las instituciones, organismos o programas que tienen una trayectoria de trabajo con esta población, solicitándoles que designaran – a través de procesos de participación interna – legítimos representantes de productores que integrasen el Consejo. En las intenciones de sus promotores, este organismo no va a ser igual a otros existentes: es el único espacio de este tipo que tematiza la agricultura familiar, el sistema de extensión, la calidad de vida en Entre Ríos.

Resalta el
carácter participativo de la conformación del Consejo: cada organización integrante representa una parte de la comunidad. Del evento han participado unos 30 integrantes la mesa, más otros 20-30 invitados como observatores y periodistas. Cáritas Paraná (y su Agencia de Desarrollo Local) forma parte del Consejo y presenció al evento en las personas de Padre Blas Corvalan y el ingeniero Maximiano Asensio.
Los integrantes del Consejo son: el Centro Regional Entre Ríos del INTA; la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (CAFESG); el Instituto de Promoción de Cooperativas y Mutuales de Entre Ríos; delegaciones provinciales del Programa Social Agropecuario - P.S.A. - PROINDER, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial - INTI, el Ministerio de Trabajo de la Nación, el Ministerio de Desarrollo Social y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación (SAGPYA).
En representación de las organizaciones civiles integran el Consejo: la Federación de Sociedades Rurales de Entre Ríos (FARER); el Consejo Empresario de Entre Ríos; (CEER); las Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos (CAFER); la Federación Entrerriana de Cooperativas (FEDECO); las delegaciones locales de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE); la Federación Agraria Argentina (FAA); Cáritas; la Asociación Argentina de Cooperativas (ACA); la Sociedad Rural Argentina; y las organizaciones de productores que tienen representación social y territorial.

Cabe destacar que estas instituciones y organismos en la mayoría de los casos han trabajado o se encuentran trabajando con la Secretaría de Producción en la temática Desarrollo Rural, acompañado actividades y compartiendo acuerdos mínimos en procesos de diagnóstico y aproximación a un Plan de Estratégias para el Desarrollo Rural que deberá terminar de consensuarse en este Consejo.

El desarrollo rural se articula en dos niveles: local y provincial. Con la conformación de este Consejo a nivel provincial, que trabajará asistido por un equipo técnico, se busca lograr que a nivel local los municipios y otros actores locales conformen sus propios consejos de desarrollo local, asistidos por equipos técnicos locales.

Entre los temas debatidos durante el encuentro: la tenencia y uso de la tierra; las herramientas competitivas para los pequeños productores; el apoyo a la conformación de consejos locales comenzando con la realización de diagnósticos; la vinculación urbano/rural; la importancia de la
comunicación hacia toda la comunidad sobre que es y lo que se hace en el campo, no solamente desde lo productivo: ya que al no ser visible, las políticas rurales no pueden tener incidencia en la sociedad.
El próximo paso a darse, entonces, va a ser la definición de temas para una agenda. Los integrantes del Consejo se reunirán por lo menos dos veces al año.

La miel, tesoro de nuestros montes

Aparte del sector textil, el segundo importante rubro de actividad de la ADL es el apícola. La provincia de Entre Ríos cuenta con más de 3.900 apicultores, distribuidos en su geografía utilizando su variada flora natural y la que procede de plantaciones de eucaliptus y de citrus, praderas y forrajes, siembra de lino, girasol, colza. El resto (hasta 7,5 millones de Ha.) está constituido por campos naturales dedicados a la agricoltura y ganadería, que ofrecen sus alternativas meliferas, así como las islas y la flora costera del río Paraná.

Esta riqueza apibotánica entrerriana significa un potencial enorme para la producción de miel, estimado 3 o 4 veces más de lo que se produce actualmente, alrededor de 10.000 Tn/año. El 80% de los productores apícola entrerrianos tienen menos de 50 colmenas, de baja productividad, no cuidadas convenientemente ya que para ellos la apicultura es una actividad secundaria, para obtener un ingreso complementario envasando en botellas de vidrio que se venden al costado de rutas o truecan con otros productos o servicios.
Sin embargo la apicultura puede constituir una salida laboral digna para las personas desocupadas y mejorar el nivel de ingresos familiares. Ésto se puede conseguir a través de la diversificación productiva (miel, jalea real, propóleo, núcleos etc.), promoviendo un incremento de escala en la cantidad de colmenas de los pequeños productores, consolidando su actividad con capacitación técnica y asociación con otros en la compra de insumos y en la venta de la miel.
Además, están instalados en la provincia distintos eslavones de la cadena apícola: carpinterías que fabrican los materiales de madera; apícolas que obtienen reinas, recurso fundamental para la productividad de cada colmena; fábricas de equipamiento para extracción de la miel; apiarios que comercializan núcleos con material vivo; y una red de cooperativas y comercios que permiten el asesoramiento, el intercambio y la apropiación de materiales para la operación del apiario.

Desde hace años Cáritas Paraná es activa en el tema apícola, colaborando con otras instituciones como el Programa Social Agropecuario y el INTA. Participando en múltiples reuniones de pequeños apicultores de la zona de la diócesis, se hizo evidente la necesidad para ellos de mejor capacitación técnica, procesos de asociativismo y financiamiento para cambiar la escala.
Cabe destacar que la miel es producto de exportación: Argentina ocupa el segundo lugar a nivel mundial, luego de China, y su excelente miel tiene asegurado mercado en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. El 95% de la producción melífera de Entre Ríos se exporta a través de distintas instituciones, cooperativas específicas y firmas privadas (ya que el precio de venta para exportación es más alto del precio para consumo interno). Para lograr un mejor precio los pequeños productores – con una escala de tres, cinco o siete tambores – deben agruparse de alguna forma, sumando sus esfuerzos comerciales para constituir una oferta adecuada a un contenedor de nivel calificado: como mínimo 20 Tn, lo que significa 70 tambores.

Objetivo del “Proyecto Apícola” de la ADL, entonces, es generar nuevos apicultores suburbanos o rurales – dotandolos de conocimientos específicos – y promover un incremento de escala con aquellos que tienen menos de 50 colmenas, promover su organización comercial mediante el asociativismo u otros sistemas, para conseguir una gestión comunitaria a fin de lograr un mejoramiento estable en el ingreso familiar.
La ADL colabora con 2 expertos apicultores entrerrianos que brindan capacitación teórico-práctica y asistencia técnica a los beneficiarios, a través del seguimiento de sus apiarios, controlando también el estado de salud, la alimentación y la evolución de los apiarios. Se buscan además vinculaciones estratégicas con otros apicultores de mayor escala y cooperativas de acopio, se fomenta la integración de apicultores con núcleos y centros existentes evitando la duplicación de elementos apícolas que pueden ser compartidos y se favorece el mejoramiento de las plantas extractivas.

Desafíos textiles

Primer área de intervención de la ADL fue el sector textil. Desde hace algunos años se trabaja con hiladoras, tejedoras, costureras y talleres de costura en distintas localidades de la provincia: Paraná, La Paz, Feliciano, María Grande, Bovril. De hecho, nuestro “Proyecto Textil” incluye dos componentes principales:
  • la producción textil artesal de lana de oveja;
  • la costura y confección de prendas.

Y se ejecuta en dos formas:

  • por un lado la Agencia apoya la creación de microemprendimientos productivos, talleres y grupos de costura, hilado y tejido, brindando asistencia técnica, capacitaciones en diseño y confección, técnicas de organización de un taller, provisión de insumos y maquinarias de trabajo;
  • por otro lado coordina o participa en la ejecución de proyectos integrales de desarrollo socio-económico de la región en el marco textil, que tienen a que ver con trabajo artesanal y precio justo, recuperación y desarrollo de habilidades instaladas, reinserción laboral, rescate identidario.
    En este marco se trabaja junto con distintas instituciones, organizaciones y actores locales: INTI, Secretaría de Producción de la Provincia, Ministerio de Trabajo de la Nación, municipalidades e instituciones u organizaciones locales.
    El principal desafío es lograr el trabajo de la mujer de manera sustentable, con su propia autogestión y con la aplicación de técnicas en organización comercial que aseguren estabilidad de ingresos. De hecho, la dificultad principal para los nuevos microemprendimientos productivos es la realización comercial. Otro desafío importante es recuperar la autoestima y el valoramiento de la cultura del trabajo en las participantes.

    En fin, queremos remarcar que se trata de:

    • dar respuestas efectivas a la inclusión social;
    • dar respuestas concretas a la carencia de ingresos adecuados del “nuevo pobre”;
    • consolidar la asociatividad en las relaciones, transacciones, exposiciones;
    • consolidar esfuerzos de trabajo estable y genuino para la mujer;
    • lograr que todas estas habilidades rescatadas, mejoradas y renovadas contribuyan a la identidad local.

    Una Agencia para el noroeste entrerriano

    Cáritas Diocesana Paraná tiene más de 20 años de existencia y desarrollo. Su organización actual configura una respuesta a las necesidades y problemáticas de los sectores vulnerables y más pobres de la provincia. Actualmente cerca del 30% de la población entrerriana vive por debajo de la línea de pobreza. De ahí nuestros esfuerzos que, según las líneas de acción de Cáritas, apuntan a la construcción de una sociedad más justa y solidaria, a través de procesos de inclusión social y participación ciudadana.
    En el marco de este compromiso para la promoción humana y el desarrollo comunitario, Cáritas Paraná - en
    cooperación con la ONG italiana
    FOCSIV - creó a partir del 2004 una Agencia para el Desarrollo Local que opera en el territorio de la diócesis. Con el objetivo de lograr que quienes se encuentran en situaciones de necesidad puedan ser agentes de cambio de sus propias circunstancias.

    Actualmente esta Agencia tiene tres sedes - en Paraná, La Paz y María Grande - que han logrado establecerse en el territorio como espacios de encuentro y coordinación, estimulando el diálogo y la confrontación proyectual entre instituciones, organizaciones y ciudadanos, y formulando o participando a programas que garantizen la participación de la Sociedad Civil en la definición de estratégias de desarrollo socioeconómico de la región centro-norte de Entre Ríos.

    Aparte participar en proyectos integrales que involucran una multitud de actores locales, a nivel micro las ADL brindan un apoyo real a la creación de pequeños emprendimientos productivos, en los sectores de intervención del Programa. En el territorio de la Diócesis de Paraná las Agencias trabajan en los rubros textil, apícola y agroalimentario, a través de la organización de capacitaciones técnicas, aportes de herramientas y un programa de microcrédito. Recientemente se ha empezado a trabajar también en los rubros metalúrgico, carpintería y artesanía.

    En concreto, las actividades desarrolladas son:

    • Promoción de microemprendimientos productivos, a través de capacitaciones técnicas específicas, acompañamiento de la ADL, adquisición de equipamiento e insumos, programa de microcrédito.
    • Participación a mesas de concertación sobre proyectos de desarrollo integral rural relativos a distintas localidades de la Diócesis con alto nivel de vulnerabilidad.
    • Por último se trabaja transversalmente – o con la organización de encuentros y talleres específicos – en la temática de la ciudadanía activa.
    A través de la inserción laboral de las comunidades con alto nivel de necesidades básicas insatisfechas, se busca contribuir al mejoramiento de sus condiciones de vida. Además se promueve el fortalecimiento del diálogo entre sociedad civil e instituciones públicas, impulsando la articulación entre las organizaciones locales.