Un “banquito” para los sueños de todos

Lucro, garantía prendaria o hipotecaria, solvencia económica, desconfianza, requisitos legales no son palabras que se puedan escuchar durante las reuniones de los jóvenes integrantes de la Asociación Civil FORMAR, de Paraná. Ellos, como otros, constataron que más de 20 años de políticas neoliberales en el país y en nuestras regiones han generado el aumento alarmante de excluidos del sistema socioeconómico. Sin embargo, excluidos y empobrecidos buscan otras formas de sustento de modo autónomo o con el apoyo de una variedad de organizaciones sociales. Tratan así de enfrentarse con la falta de condiciones para realizar socialmente el potencial productivo de su principal recurso: el trabajo.

Desde hace años en Entre Ríos opera un “banquito” capaz de impulsar el protagonismo y la autonomía de estas personas, a través de la promoción de sus propias habilidades y saberes que generan trabajo digno, dejando de lado todo tipo de asistencialismo y dependencia. Con una línea similar al sistema del “Grameen Bank” del economista y premio Nobel Mohammad Yunus, la experiencia argentina del “Banco Popular de la Buena Fé” es llevada a cabo mediante ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) con fondos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en 18 provincias, como modalidad del componente “Fondos solidarios” del Plan Nacional “Manos a la obra”. Se viene realizando desde el 2002 con el objetivo de provocar la mejora de la calidad de vida de los sectores excluidos, de forma progresiva y con total protagonismo de los mismos. Y promoviendo una economía alternativa al modelo neoliberal dominante que ha generado exclusión y pobreza.

FORMAR lleva a cabo la actividad del Banco en Paraná, y es la Organización Provincial designada por el Ministerio y encargada de coordinar a los distintos “banquitos” locales (así llamados cariñosamente por sus promotores) activos en numerosas localidades entrerrianas. Contacta y evalúa las organizaciones locales que presenta al Ministerio de Desarrollo Social y a las que luego transfiere los fondos para la implementación de los bancos en territorios focalizados como La Paz, Victoria, Nogoyá, Bovril, Cerrito, Hasenkamp, Puerto Curtiembre, Piedras Blancas, San Gustavo...
Los bancos funcionan en sedes de organizaciones comunitarias en los barrios más vulnerables. El acompañamiento de los grupos es llevado a cabo por los “promotores”, quienes son capacitados para tal fin por FORMAR. Estos promotores se ocupan de realizar la convocatoria, acompañar la conformación de los grupos y evaluar sus proyectos, identificar problemas y caminos de solución junto a ellos durante reuniones semanales con los grupos de beneficiarios, recaudar las cuotas.

¿Cómo funciona el banquito entrerriano?
El Banco otorga pequeños préstamos de dinero a personas que por su situación de pobreza no pueden acceder al sistema de crédito bancario tradicional, y necesitan de un apoyo para desarrollar su trabajo o auto-empleo, realizar una idea de emprendimiento, progresar y seguir adelante. Se financian entonces proyectos que se inician o que ya estén en marcha.
Para acceder al Banco hay que presentarse en grupo: cada integrante con su propio proyecto productivo o emprendimiento. Los préstamos son individuales, pero la garantía necesaria para la devolución del préstamo es “solidaria”, constituida por las personas que conforman el grupo y sus relaciones. Cada integrante evalúa y aprueba el proyecto de los otros miembros y garantiza el pago de su cuota. No hay papeles para respaldar el otorgamiento del crédito: la palabra empeñada dada por cada grupo sale como garante de cada uno de sus miembros. El sistema de reembolso es muy simple: préstamos renovables cuya devolución se realiza en pequeñas cuotas semanales. El primer préstamo entonces, hasta $500, se devuelve durante los 6 meses posteriores, en 24 cuotas semanales sin intereses. Cumpliendo con la devolución y con el desarrollo del grupo se puede acceder a “re-créditos”, con un interés del 2%.
Un coordinador se hace cargo de la capacitación inicial de cada grupo, orientando los emprendimientos, brindando asesoramiento y ayudando a los emprendedores en la evaluación de costos, ganancias, pérdidas, riesgos, dificultades, etc. Concluida esta capacitación inicial, el grupo desarrolla una semana de entrenamiento con otro coordinador. Elige además un nombre para identificarse, un coordinador o coordinadora, y decide el orden escalonado del cobro del microcrédito. Cada integrante a la hora de cobrar el préstamo hace su aporte para constituir un “fondo de ahorro grupal”.
La entrega del crédito y la devolución por parte del grupo se realizan en los “centros” donde los grupos se reúnen, no sólo para devolver las cuotas correspondientes sino también para capacitarse, compartir problemas y dificultades, renovar las ideas de los propios emprendimientos.

Existen actualmente en todo el país más de 400 bancos populares. El banco entrerriano tiene un índice de devolución de más del 80%: a pesar de las dificultades, la gente cumple y devuelve. Y cabe destacar el rol de la mujer: más del 90% de los pequeños emprendedores que acceden a los préstamos y participan de la vida del Banco son mujeres.
Es evidente, entonces, que la actividad llevada a cabo por el Banco de la Buena Fé promueve una mayor participación social y política de los beneficiarios y contribuye al fortalecimiento del tejido social en las siguientes dimensiones relacionales:
- entre los sectores populares (destinatarios y protagonistas del proceso);
- entre los sectores populares y las organizaciones comunitarias participantes;
- entre los sectores populares y el Estado.

Para más información: formarong@yahoo.com.ar