
La motivación por seguir sosteniendo la capacitación de este oficio como la inquietud de lograr un espacio de “pertenencia” permanente en el Hogar fundamentaron esta propuesta. Los jóvenes integrados en el Programa “Incluir” eran en su mayoría sin trabajo, madres solas o con muchos niños, en general sin contar con estudios secundarios completos y con pocas oportunidades de progreso formal en cuanto a estudios.Ya que algunas de las cursantes no tenían con quien dejar sus hijos, la capacitadora consiguió una persona que los cuidaba y entretenía mientras las madres aprendían. Algunos niños nacieron durante los meses del curso, pero las chicas siguieron yendo a las capacitaciones.
Según las palabras de la capacitadora Alejandra Asensio – quien eligió el titulo del curso: “Tramando vidas” – “el telar es una oportunidad para capacitarse y ayudar a tramar un nuevo contexto para ellos mismos, por eso insistimos en valorar estos espacios de pertenencia e identidad como también aportar ideas y derivación de trabajos específicos en relación al telar”. El bienestar psicofísico, el aumento de autoestima, el desarrollo de creatividad como el fortalecimiento de los lazos sociales y educación en el trabajo fueron los ejes de esta experiencia.Los objetivos del curso fueron:
- profundizar los conocimientos adquiridos en cuanto a telar de dos movimientos;
- afianzar las técnicas y los procedimientos de los trabajos artesanales para que los jóvenes se desempeñen con autonomía y autogestionen sus proyectos;
- desarrollar en los cursantes la capacidad de responsabilidad frente a su propia capacitación y proyecto de vida como puntapié inicial de cualquier actividad de emprendimiento productivo.
Entre otras actividades, los participantes visitaron el Museo Provincial de Artesanías – para integrar y ampliar su conocimiento textil artesanal – y en colaboración con la Biblioteca Popular Colibrí leyeron textos relacionados al mundo textil en diversas culturas de nuestro país. Algunos encuentros se realizaron a través de dinámicas grupales lúdicas o recreativas, y en diciembre los chicos realizaron una exposición de cierre del curso, con sus propios trabajos.



Este taller se configuró entonces no solamente como un taller de capacitación en telar sino como un lugar de contención para unos jóvenes la mayoría de los cuales viven situaciones dificiles.